Hoy es día del psicólogo, y para eso sí estudié jajaja... Es una profesión súper enriquecedora, con muchos vértices y muchas áreas de aplicación, y además, infravalorada... pero este no es un post de queja, sino de reconocimiento.
Y precisamente, porque hay muchas áreas y por ende muchos profesionistas que las ejercen, es necesario poder diferenciar que no todos los psicólogos tenemos que dedicarnos al área clínica, que somos como una cajita de crayolas: de colores diferentes, pero todas igual de útiles (excepto quizá la crayola blanca, y eso porque personalmente nunca he encontrado el uso jajajaja) y NECESARIAS.
Yo, soy psicóloga clínica. Incontables veces he escuchado decir que es una profesión muy sencilla, y que esta área en particular, es la más fácil porque (en palabras textuales de una persona) "Sólo te sientas a escuchar los problemas de los demás". En ese momento, no supe si reír o llorar. Otros han dicho que un psicólogo clínico es como "un amigo a quien le pagas por escuchar tus problemas". Ahí sí me reí.
Sí, en gran medida es sentarnos a escuchar problemas, pero también es ayudar a las personas a encontrar la solución al problema, o brindar las estrategias necesarias para que la encuentren. Eso implica, SABER cuáles son las posibles soluciones, y por supuesto, en esta profesión, una misma receta no sirve para todos, por ende, es necesario adecuarla. Es además necesario contar con una buena salud mental y emocional para ejercerla, porque en nuestro caso, NOSOTROS MISMOS somos nuestra herramienta de trabajo; y la suficiente inteligencia emocional para aceptar cuando una persona decide no volver a terapia, ser autocríticos para reconocer nuestro error, e inteligentes para identificar cuándo se trata del proceso personal de dicho sujeto. Mientras escuchamos el problema, tenemos que estar accesando mentalmente a situaciones mencionadas en el pasado por el paciente, y además ir haciendo estrategias para buscar una solución en el problema del presente, todo esto mientras estamos ejerciendo una actividad de "escucha activa".
Además, vivimos con el estigma (eso sí aplica para todos) de que la gente invariablemente piensa que los estamos analizando, y vivimos con el temor de que nos pregunten (en el camión, en la fila del súper, del banco, de las tortillas, los vecinos, etc.) "¿A qué te dedicas?" porque al responder "Soy psicólogo", además de sentirse intimidados (sus reacciones los delatan jajaja) lo sienten como una invitación a "Cuénteme todos sus problemas y los de su vecino... yo le doy el diagnóstico aquí mismo" ¡Es increíble! Y divertido, y cansado,,, y requiere que aprendamos a "cortar el rollo" y una de dos, recomendarles a un colega, o darles nuestra tarjeta. No creo que si la gente se encuentra un Contador le diga "¿Ah o sea que mientras hablábamos, estabas haciendo mi contabilidad?" jajajaja ¿Se imaginan?
Pero vaya que uno aprende, y que uno crece personalmente. Ser psicóloga no era mi primera opción, pero cada día le agradezco más a Dios el haberme dirigido a ella ¡Él sabía lo que estaba haciendo!
Cada quien puede y debe estar enamorado de su profesión, yo estoy enamorada de la mía. No hay nada más emotivo y enriquecedor, que enseñarle a alguien a crecer emocionalmente, y verlo cómo crece... y el momento de la despedida, cuando uno lo da de alta, en esa retroalimentación final, es como ver caminar por primera vez a un niño después de que usó muletas durante mucho tiempo. Es una sensación indescriptible. Y sí, yo he llorado (no enfrente de ellos) cada vez que he dado de alta un paciente. Cada vez es diferente, y eso incluye el aspecto emocional.
¡Muy feliz día, colegas!
A todos los que leen, si conocen a un psicólogo, felicítenlo, hoy en México, es su día.
Un abrazo a todos :)

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