viernes, 15 de mayo de 2015

Yo no estudié para ser maestra...


Por definición, la palabra maestro significa "persona que enseña o forma, especialmente aquella de la que se reciben enseñanzas muy valiosas", y en este sentido es fácil darnos cuenta que tenemos una enorme cantidad de maestros, en diferentes contextos, sobre diferentes cosas, pero están ahí.

En mi caso, soy orgullosamente maestra, pero yo no estudié para ser maestra. De hecho, durante mucho tiempo, no pensé que me dedicaría a ser maestra, francamente, no sé qué estaba pensando. A lo largo de mi vida, he contado con excelentes maestros, y he contado con MUY MALOS maestros (las mayúsculas eran necesarias, particularmente cuando recuerdo a la maestra que me dio 6to año); en lo personal, la distinción para catalogar como "buen" o "mal" maestro, proviene de la dedicación que he observado en ellos, así como de las enseñanzas académicas y morales que he aprendido de ellos.

Tuve un maestro, que me dio 4to y 5to de primaria, que era TERRIBLE jajajaja, pero en el buen sentido... lo recuerdo con mucho cariño, porque para empezar, estábamos en grupos combinados (es decir, había grupo de 3ro y 4to, y de 5to y 6to), por lo que ahora entiendo el enorme trabajo que hacía ¡Tenía que enseñar dos grados, diariamente, en el mismo periodo de tiempo! Honestamente, no sé cómo lo hacía. Fue de los profes que daba reglazos con el metro por mala conducta, afortunadamente, no recuerdo que me haya tocado ninguno, pero sí recuerdo que en varias ocasiones me regañó, por diferentes (y justas) razones. Pero una de las que más recuerdo, fue que una vez me tocaba hacer el aseo del salón, y yo no quería, me rehusaba a hacerlo, y él me dijo, con firmeza pero sin ser grosero "lo vas a hacer, agarra la escoba" y la agarré, pero me quedé parada (sí, yo fui una verdadera pesadilla cuando no quería hacer algo) entonces él empezó a decirme "Cinthya, ponte a barrer" y yo le decía "no quiero, y no lo voy a hacer", honestamente no recuerdo cuánto tiempo duró la "discusión", pero empecé a barrer, pero MAL, porque no quería jajajaja... recuerdo su cara, su tono de voz y la paciencia con la que tomó la escoba y me dijo "no, así no, porque se va a regresar la basura, mira hazlo así...", recuerdo mucho ese momento (básicamente, siempre que estoy barriendo jajaja), porque fue su reacción, la que me hizo bajar la guardia y ponerme a barrer bien. Su forma de decir y ENSEÑAR. Ese para mí, es un GRAN MAESTRO (profe Rosario, si anda por aquí, sepa lo mucho que lo estimo). Eso sin mencionar lo mucho que me enseñó académicamente (aunque hasta el día de hoy, las fracciones y yo, no nos llevamos).

Después en secundaria y preparatoria, por alguna razón las maestras (porque eran mujeres) que más me agradaron, eran las que nadie quería ¡ja! ...la profe de inglés de la secundaria, me encantaba su clase porque sabía mucho inglés, y sí era muy exigente, era parte de lo que me gustaba de ella... en la prepa, la profe que me dio Química y Antropología Social, la profe Dinorah, me marcó mucho sus constantes cuestionamientos, me hacían pensar y razonar absolutamente todo lo que creía.

Y en la universidad, mi profe de todas las evaluaciones, a quien hasta el día de hoy molesto cuando tengo alguna duda, es uno de los que más recuerdo, por su disposición y porque además ¡A todo le entiende! (no le digan, porque luego se la cree). Mis maestras de las materias de investigación, que me hicieron sufrir, pero en verdad aprendí muchísimo de ellas.  De todos mis profes aprendí muchísimo, cosas de la profesión, de la teoría, la práctica; cuando estudié maestría, fue igual, y recuerdo con mucho afecto a una Doctora que por su calidad humana, me enseñó no sólo en el aspecto teórico, sino en la sencillez y respeto con la que puede vivirse la psicología clínica. He tenido grandes maestros.

En este día, yo recuerdo que no estudié para ser maestra, pero lo soy. No podría elegir entre mis dos trabajos (dar terapia y dar clases), porque los dos me encantan, en los dos aprendo muchísimo. Pero la verdad es que, ser profe, me ha dado grandes experiencias, y más aún, que me toca darle clases a los pequeños, a los de nuevo ingreso ¡Y vaya que uno aprende con ellos!

Creo firmemente, que la mejor forma de trabajar, es hacer lo que te gusta. Lamentablemente, eso no es posible para todos, pero para los que tenemos esa dicha y bendición, tenemos una obligación moral de atesorarlo. ¡Gracias, a todos mis maestros! Porque en gran parte, ustedes fueron quienes me motivaron e inspiraron a seguir esta bonita profesión.

PD Los grandes maestros de vida que he tenido, han sido mis padres. Pero en este caso, era necesario mencionar a todos los demás maestros, de los que por lo general no hablo.

¡Un abrazo! Y feliz día para todos.

"La enseñanza del sabio, es fuente de vida..." Proverbios 13:14 DHH 

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